Beatriz Depares

Te regalo conciencia y corazón

Aunque me licencié en Comunicación Audiovisual, ya en la Universidad acudía a eventos de crecimiento personal y leía libros sobre ello. Y de forma espontánea hace catorce años di el salto del audiovisual al mundo de la ayuda. Aunque aquello no tenía para mí mucho sentido, sentí una llamada y la seguí.

Mi corazón me lo pedía y sin darme cuenta me encontré acompañando a otros en su camino. Se me daba bien escuchar y las personas confiaban en mí. Y para mi sorpresa, parecía que sabía las respuestas.

Me formé en distintas terapias y todo fue espontáneo. Al mismo tiempo fui madre, tuve un hijo original que curó mis heridas, viví un divorcio, pasé un proceso de enfermedad y después afronté la búsqueda de una nueva pareja. La vida me llevaba, otras veces me volteaba y otras más me sostenía con compasión… Y yo seguía sonriendo y mirando hacia adelante, aunque a veces estaba cansada del camino…

Y de nuevo a finales de 2018 la vida volvió a voltearme para pedirme un poco más… Murió una gran amiga lo que me llevó a una reflexión profunda sobre lo que había logrado en esta vida y aquello que no, y aquellas cosas que realmente merecían mi atención. Este hecho fue el impulso que me llevó a crear Constelaciones Familiares Terapia y abrir mis alas al mundo para compartir/me y seguir acompañando desde un nuevo lugar de más madurez.

Acompaño a otros a atravesar aquello que ya he caminado. No hay miedo, solo entrega y aceptación a la experiencia tal y como es.

Me gusta “entrar” en la presencia plena, para mí es fácil escuchar el mundo interior de las personas y comprenderlo, mi corazón ama y abraza todo, y agradezco a esta vida la oportunidad de ser.

Con amor,
Beatriz

La vida, un acto de valentía

Siento en lo profundo de mi alma que el acto más valiente que podemos hacer en esta vida es permitirnos ser lo que somos y sanar nuestro corazón. Al final, este es el único camino para llegar a lo más auténtico que reside en nuestro interior: el amor.

Miro atrás a mis ancestros, miro a mis padres y algunas fotografías de los abuelos y los bisabuelos, y veo la falta de conciencia y las dificultades del pasado, el peso de la sombra. Veo la gran oscuridad de aquellos años, la ignorancia y a menudo la falta de posibilidades para llegar a disfrutar plenamente de la vida. Y como los herederos de estas generaciones me parece obligado por nuestra parte sanar, puesto que nosotros SÍ que tenemos acceso a esa posibilidad. La conciencia ha despertado.

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